Si es usted un ciudadano de bien, (que por supuesto paga sus impuestos) vecino del barrio de Sevilla Este, tal vez espere poder caminar con relativa tranquilidad por las calles y acerados del barrio. Creo que ahora nos toca hablar del impacto de la ampliación del Palacio de Congresos y Exposiciones en el barrio. Instalaciones gestionadas por Fibes.
Palacio de Congresos: Se trata del edificio más emblemático del barrio y sin duda uno de los más importantes de la ciudad. Alberga numerosos eventos, algunos de importancia internacional, aunque no todos de la misma calidad. A día de hoy no sabemos realmente qué supondrá para el barrio dicha ampliación, puesto que se trata de una obra aún en proceso de finalización, pero lo cierto y verdad es que como vecino ya me he dado cuenta de sobras de las molestias de la ejecución del proyecto.
Tras esta pequeña introducción vamos al grano: Supuestamente ninguna obra debe poder obstruir totalmente una acera pública, y menos aún tratándose de una entidad privada. Este tramo de acera está permanentemente embarrado, obligando a los peatones y ciclistas (porque si os fijáis bien ahí también hay un tramo de carril-bici) a bajar a la calzada para pasar, con el consiguiente peligro de atropello, y encima tenemos que añadir el hecho de que el personal de la obra inunda la zona con sus vehículos privados para aparcar. Pero vamos a ver ¿no existe una ordenanza municipal que multa a los propietarios de los vehículos mal estacionados en las aceras de Sevilla? Es posible que las ordenanzas no se apliquen a todos por igual. O como se dice popularmente “algunos son más iguales que otros”.
No obstante parece que alguien se ha “preocupado” de limpiar la zona. Una máquina “barre” literalmente el suelo de la glorieta cercana, levantando una polvareda considerable para dejarlo finalmente relativamente libre de tierra. Os puedo asegurar que los vecinos que esperaban al autobús del Factory, en la parada que está junto al McDonald’s quedaron muy contentos ante la repentina nube que se les vino encima.
Supongo que hacerlo por la mañana temprano antes de que la gente acuda a sus trabajos era demasiado complicado para que se le ocurriera al gerente.








