Creo que a veces nos centramos en grandes asuntos y críticas olvidando pequeñas meteduras de pata del día a día de nuestros ilustres representantes electos. Y resulta que “meter la pata” (en el charco) es una cuestión inevitable para muchos de nuestros vecinos en su día a día.
Y no me refiero a los ya conocidos grandes charcos que se forman en las aceras y calzadas de nuestro barrio. Estoy seguro que de incluirse en la estadística oficial, el agua embalsada en Sevilla Este dispararía la capacidad nacional asegurando el suministro al menos la próxima legislatura.
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